Esposa Tradicional
sábado, 25 de enero de 2020
Carta de un esposo amando la rutina.
Nada deja recuerdos más gratos que la rutina, la feliz rutina de un día. Despreciada por todos y vista como algo que se debe evitar, más para mí…
Despierto y estás allí, junto a mí. Muchos buscan en vano placeres, lejanos lugares o extravagantes lujos, lo que yo, cada mañana vivo sólo por despertar. ¡Tan fácil, tan cerca! Luego, esa tierna respuesta tuya tras mi caricia de despedida… ¡ah!, remedia todo desánimo antes de partir. Es fácil tener un buen día, así.
Después: el camino al trabajo. ¡Oh! Cada detalle en el cielo, esas bellas nubes o la triste neblina invernal. Los distintos acordes que infunden el frío, el calor o la luz del sol a cada imagen, a cada objeto del camino. ¡Ah, y esa hora! La noche ya no está, pero, estuvo recientemente y su estela de misterio está aún allí. Y también, hay ciencia. Por ejemplo, meditar en la complejidad maquinal detrás del mero acto de caminar o de observar, convoca a las más complejas ecuaciones. A veces, he deseado realizar este trayecto en un día no laboral, para detenerme en aquella contemplación sin los apremios de la obligación.
FVL/ksi
jueves, 23 de enero de 2020
Lee las siguientes palabras escritas por el presidente Woodrow Wilson a su querida esposa Ellen después de haber estado casados por 17 años: “Todo lo que soy, todo lo que me ha llegado en vida, te lo debo…No podría ser lo que soy si no hubiera tomado tal felicidad serena que viene de mi unión contigo. Eres la primavera de la satisfacción; y mientras te tenga, y tu también seas feliz, nada más que el bien y el poder puede venir a mí. Ah, mi pequeña esposa sin comparación, que Dios te bendiga y te mantenga con él.” Y después de haber estado casado por 28 años, él escribe desde la Casa Blanca: “¡Te adoro! ¡Ningún presidente más que yo ha tenido exactamente el tipo correcto de esposa! Ciertamente soy el hombre vivo más afortunado.” Y en otra carta: “No puedo pensar en nada mientras escribo más que en ti. Mis días no están tan llenos de ansiedad y de una sensación de responsabilidad profunda como los están de ti, mi cariño ausente, quien aún actúa como el personaje principal de mi vida a cada minuto del día.” Estos fueron tomados de “The Priceless Gift”, una colección de cartas escritas por el presidente Wilson a su esposa Ellen. Cada carta es una carta de amor, caluroso e íntimo. Quizás algunas de ustedes crean que sus maridos son incapaces de sentir tales sentimientos, o al menos incapaces de expresarlos. Lo dudo. Las cartas cálidas y tiernas del presidente Wilson fueron una sorpresa para cualquiera que conociera su personalidad—aquella de un maestro sin emociones. La mayoría de los hombres tienen la capacidad de ser tiernos, románticos, y llenos de adoración, si es que estas pasiones son despertadas en él por su mujer.
viernes, 22 de marzo de 2019
viernes, 8 de marzo de 2019
Magnesio, Calcio para los calambres durante el embarazo
jueves, 17 de enero de 2019
Tener más hijos?
Mi esposo es bien sabio en temas de crianza, gracias a él he podido hacerlo, el me enseña y yo lo pongo en práctica. Nos complementamos...Hoy las mamás casi ni ven a sus hijos, prácticamente los niños están siendo criados por terceros, por el internet, y la Tv...creo que sí uno no va tener el TIEMPO ni la DEDICACIÓN, mejor no tener hijos.
martes, 17 de abril de 2018
- Seguro, Gabi, solo deja que le avise a mi mamá y te alcanzo en el centro.
- ¡Ok! Nos vemos entonces.
Elisa colgó el teléfono y se vistió para salir.
- Mamá, ya vengo. Voy al Café Real con Gabi.
- Sí, hija. Solo recuerda que vas a ayudar a tu abuela a trasplantar sus gardenias- respondió su madre.
- No te apures.
- Pero dime, ¿Por qué esa cara tan larga? ¿Otra vez? ¿No hiciste lo que te dije?
- ¡Gabi, por favor! Es que tú no me entiendes. Para ti es fácil. Naciste en un seno de una familia cristiana. Tu papá es diácono. Ojalá y yo hubiera sido criada en un hogar así...
- ¿De qué hablas? Eli, la vida en Cristo es intensa para todos los cristianos. No es fácil para nadie. Todos tenemos pruebas de fe que atravesar.
- Sí, pero yo... Yo no tengo nada que ofrecerle a ningún hombre de Dios. Estoy comenzando a pensar en que me quedaré soltera para siempre.
- Eli, no salgas con que ya eres feminista- Gabriela hizo una seña al camarero para ordenar un par de cafés y su pan.
- ¿Te burlas?
- Perdón. No sabía que estabas tan sensible hoy.
- Ayer miré a José. Por más que quiero no puedo cruzar con él más de tres palabras. Sabes, he pensado en cambiarme de iglesia.
- Eli, tranquila. José es alguien que puede intimidar. No es agresivo. Pero es muy directo. Sobre todo, Elisa, José es un caballero. En verdad, no creo que vaya a lastimarte de ninguna manera. Total, cuando menos comienza por una amistad cordial. No dejes que estorbe tu pasión por él algo que puede ser bueno y sano.
- Yo no he dicho que él vaya a lastimarme. Gabi, es que temo lastimarlo yo.
Las lágrimas de Elisa comenzaron a caer como dos hilos de manantial que brillan con el sol. Sus ojos eran verdes pero su llanto cristalino. Ella había tenido un pasado lleno de inmoralidad sexual. Se había arrepentido de su pecado y aunque lo había llorado amargamente no podía verse digna de una nueva relación personal en su nueva vida en Cristo. En otro tiempo ella había permitido toda clase de intimidades sin reparar en el futuro y en su dignidad. Había usado a los demás y se había dejado usar por ellos. Existía gente, de aquellas experiencias, que con tan solo verla en la calle esbozaba una sonrisa picara y malévola. Todo esto destruía su confianza en el futuro. Como nueva creyente Elisa padecía los embates de la tentación y la autohumillación quedándose en el desamparo emocional, a merced de sus pensamientos tóxicos.
Gabriela llegó junto con Elisa. De inmediato Elisa cruzó miradas con José y se saludaron de lejos. Zabdiel, atento a lo que ocurría, dijo bajando la voz:
-Dígame alguno de ustedes si se ha identificado con lo que acabo de leer - desafió José a su audiencia. Algunos levantaron la mano y otros asintieron con la cabeza. El corazón de Elisa comenzó a arder. El versículo había estallado en su interior. Esas palabras «desobediencia» «placeres» le recordaban su indignidad. José prosiguió:
-Elisa ¿cierto?
El rostro de Elisa se encendió y esbozo una sonrisa tenue. Ella había augurado los peores pronósticos. Aquella noche, después de hablar con él se había debatido creyendo que todo estaba arruinado. Sabía leer a la gente y aunque José había sido muy cortés era imposible que no hubiera notado el desasosiego que la noticia le había causado.
jueves, 6 de abril de 2017
Carta de un padre a su hijo
Algunos días antes de que Michael Reagan contrajera matrimonio, el que fue presidente de los Estados Unidos le envió a su hijo esta carta, encontrada en Reagan: A Life in Letters:
"Querido Mike,
Ya has escuchado todos los chistes acerca de los casados infelices y los cínicos. Ahora bien, por si nadie te lo ha sugerido, existen más puntos de vista. Te has embarcado en la relación más significativa que hay en la vida humana. Y puede ser lo que tú decidas que sea.
Algunos hombres creen que su masculinidad sólo puede probarse si experimentan escarceos, engreídos y convencidos de que si la mujer no se entera, no le dolerá. La verdad es que, de algún modo, muy profundamente, aunque ella no encuentre restos de barra de labios en el cuello de la camisa o se tope con el marido poniendo excusas acerca de dónde estaba a las tres de la mañana, una esposa sabe, es consciente, y con esa consciencia parte de la magia de la relación desaparece. Seguro que habrá momentos en que te veas con alguien o pienses en los tiempos pasados, y estarás tentado de comprobar si aún puedes estar a la altura, pero déjame contarte cómo es verdaderamente grandioso el reto de probar tu masculinidad y cautivar a una mujer para el resto de tu vida. Cualquier hombre puede encontrar aquí y allá a una idiota que acepte el adulterio, y eso no requiere demasiada virilidad. Sí se necesita ser un hombre para mantenerse atractivo y ser amado por la mujer que lo ha oído roncar, que lo ha visto sin afeitar, lo ha cuidado cuando estaba enfermo y le ha lavado la ropa interior sucia. Si de verdad quieres a una chica, no deberías querer que ella sienta, cuando ve que saludas a tu secretaria o a una chica que ambos conocéis, la humillación de preguntarse si ésta fue alguien que alguna vez hizo que llegaras tarde a casa. Al contrario, deberías querer que cualquier mujer pudiera conocer a tu esposa, y saber que la mujer que tu quieres sonríe interiormente mientras la mira, sabiendo que es la mujer a la que alguna vez has rechazado.
Mike, tú sabes mejor que nadie lo que es un hogar infeliz y lo que puede causar. Ahora tienes la oportunidad de hacer que salga del modo adecuado. No hay mayor felicidad para un hombre que llegar a la puerta de casa al final del día sabiendo que alguien al otro lado está pendiente de escuchar tus pasos.
Con amor,
Papá".



