jueves, 23 de enero de 2020





Lee las siguientes palabras escritas por el presidente Woodrow Wilson a su querida esposa Ellen después de haber estado casados por 17 años: “Todo lo que soy, todo lo que me ha llegado en vida, te lo debo…No podría ser lo que soy si no hubiera tomado tal felicidad serena que viene de mi unión contigo. Eres la primavera de la satisfacción; y mientras te tenga, y tu también seas feliz, nada más que el bien y el poder puede venir a mí. Ah, mi pequeña esposa sin comparación, que Dios te bendiga y te mantenga con él.” Y después de haber estado casado por 28 años, él escribe desde la Casa Blanca: “¡Te adoro! ¡Ningún presidente más que yo ha tenido exactamente el tipo correcto de esposa! Ciertamente soy el hombre vivo más afortunado.” Y en otra carta: “No puedo pensar en nada mientras escribo más que en ti. Mis días no están tan llenos de ansiedad y de una sensación de responsabilidad profunda como los están de ti, mi cariño ausente, quien aún actúa como el personaje principal de mi vida a cada minuto del día.” Estos fueron tomados de “The Priceless Gift”, una colección de cartas escritas por el presidente Wilson a su esposa Ellen. Cada carta es una carta de amor, caluroso e íntimo. Quizás algunas de ustedes crean que sus maridos son incapaces de sentir tales sentimientos, o al menos incapaces de expresarlos. Lo dudo. Las cartas cálidas y tiernas del presidente Wilson fueron una sorpresa para cualquiera que conociera su personalidad—aquella de un maestro sin emociones. La mayoría de los hombres tienen la capacidad de ser tiernos, románticos, y llenos de adoración, si es que estas pasiones son despertadas en él por su mujer.

No hay comentarios:

Publicar un comentario