jueves, 6 de abril de 2017

Carta de un padre a su hijo

Algunos días antes de que Michael Reagan contrajera matrimonio, el que fue presidente de los Estados Unidos le envió a su hijo esta carta, encontrada en Reagan: A Life in Letters:

"Querido Mike,

Ya has escuchado todos los chistes acerca de los casados infelices y los cínicos. Ahora bien, por si nadie te lo ha sugerido, existen más puntos de vista. Te has embarcado en la relación más significativa que hay en la vida humana. Y puede ser lo que tú decidas que sea.

Algunos hombres creen que su masculinidad sólo puede probarse si experimentan escarceos, engreídos y convencidos de que si la mujer no se entera, no le dolerá. La verdad es que, de algún modo, muy profundamente, aunque ella no encuentre restos de barra de labios en el cuello de la camisa o se tope con el marido poniendo excusas acerca de dónde estaba a las tres de la mañana, una esposa sabe, es consciente, y con esa consciencia parte de la magia de la relación desaparece. Seguro que habrá momentos en que te veas con alguien o pienses en los tiempos pasados, y estarás tentado de comprobar si aún puedes estar a la altura, pero déjame contarte cómo es verdaderamente grandioso el reto de probar tu masculinidad y cautivar a una mujer para el resto de tu vida. Cualquier hombre puede encontrar aquí y allá a una idiota que acepte el adulterio, y eso no requiere demasiada virilidad. Sí se necesita ser un hombre para mantenerse atractivo y ser amado por la mujer que lo ha oído roncar, que lo ha visto sin afeitar, lo ha cuidado cuando estaba enfermo y le ha lavado la ropa interior sucia. Si de verdad quieres a una chica, no deberías querer que ella sienta, cuando ve que saludas a tu secretaria o a una chica que ambos conocéis, la humillación de preguntarse si ésta fue alguien que alguna vez hizo que llegaras tarde a casa. Al contrario, deberías querer que cualquier mujer pudiera conocer a tu esposa, y saber que la mujer que tu quieres sonríe interiormente mientras la mira, sabiendo que es la mujer a la que alguna vez has rechazado.

Mike, tú sabes mejor que nadie lo que es un hogar infeliz y lo que puede causar. Ahora tienes la oportunidad de hacer que salga del modo adecuado. No hay mayor felicidad para un hombre que llegar a la puerta de casa al final del día sabiendo que alguien al otro lado está pendiente de escuchar tus pasos.

Con amor,

Papá".

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